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Miércoles 22 de abril de 2026
TEXTOS
Hechos de los Apóstoles 8,1b-8
Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres.
Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Salmo 65
"Aclamad al Señor, tierra entera."
Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: "¡Qué terribles son tus obras!" R.
Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R.
Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. AIegrémonos con Dios, que con su poder gobierna enteramente. R.
Evangelio según San Juan 6,35-40
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día."
HOMILÍA
Hoy me quiero quedar con la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles. En ella, el Escritor Sagrado contrapone a través del relato dos situaciones bien diferentes: por un lado la figura de Saulo de Tarso, perseguidor y acusador de la Iglesia. Por otro lado, la figura de Felipe que anuncia la Buena Noticia.
La de Saulo, una faceta oscura y triste, muy diferente a aquél que luego se transformará en Pablo, el apóstol de los gentiles. El mismo que luego nos dirá frases como por ejemplo:
En la carta a los Romanos:
"Tengan esperanza y sean alegres; Alégrense con los que están alegres, lloren con los que lloran; Piensen que el Reino de Dios no es cuestión de comida o bebida, sino de justicia, de paz y alegría en el Espíritu Santo."
En la 1ª carta a los Corintios
"Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él."
En la 2ª carta a los Corintios
"Finalmente, hermanos, estén alegres, sigan progresando, anímense, tengan un mismo sentir y vivan en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes."
En la carta a los Gálatas
"En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad."
Aquél Saulo de Tarso que perseguía a los cristianos, obraba así justamente por no haber conocido a Cristo el Señor. (Gal. 1, 13-33).
Por contrapartida, la figura de Felipe quien, en su presencia y con su anuncio todo es paz, todo es alegría.
El Papa nos ha recordado hace poco con su exhortación, la importancia de anunciar un Evangelio que nos llene de alegría y que nos dé la posibilidad de anunciar a todos la alegría del Evangelio. Como misioneros que somos, siempre debemos tenerlo presente.
COMENTARIO
Venir a mí, dice Jesús, es ir al Padre. Con él ya no hay hambre, ya no hay sed, ya no hay desierto. Junto a él no se vaga; se peregrina y se habita. Jesús es el pastor al que no se le pierden las ovejas. A Jesús no se lo ve de lejos, se lo contempla, se cree en Él, se vive en Él.
Venir a Jesús es decisión libre y obra del Padre. Así Jesús puede decir que nadie va a él si el Padre no lo atrae. Jesús desafía a su auditorio afirmando que sus palabras son cumplimiento de la escrituras y que quien lo escucha y aprende viene a él. Cuando Jesús dice que nadie ha visto a Dios está llamando la atención del encuentro de Moisés con Dios, donde solamente puede ver su "espalda", Jesucristo no tiene un conocimiento parcial de Dios sino que viene de él, estaba con él. Aquel maná, como parte de Dios alimentó y pereció, en cambio el nuevo alimento es para vida eterna.
Y esta presencia segura es pan vivo que alimenta nuestra espiritualidad en el servicio profético del Reino. Con esa confianza rogamos: ¡Danos siempre de ese pan!
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