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Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Jueves 16 de abril de 2026

TEXTOS

Hechos de los Apóstoles 5,27-33
En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: "¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre." Pedro y los apóstoles replicaron: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen." Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

Salmo 33
"Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha."

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.
El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. R.

Evangelio según San Juan 3,31-36
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.


COMENTARIO

Dios concede el Espíritu Santo a cuantos creen que Él resucitó a Jesús de Nazaret, es lo que anuncian los apóstoles en Jerusalén.

El Espíritu de Dios empuja al testimonio de palabra y de obra al cristiano, incluso bajo las condiciones adversas y amenazantes que muchas veces le rodean y Dios no niega su Espíritu a quien confiesa la vida nueva de Cristo resucitado, porque la confesión es producto del mismo Espíritu.

A nuestro alrededor podemos distinguir a muchos testigos de la fe en la vida nueva. Descubrimos a los que acompañan a enfermos, encarcelados y angustiados, a los comprometidos en la educación de los empobrecidos, a los que crean trabajos dignos y suficientes, a los que apoyan a migrantes y discriminados, a los que buscan justicia y equidad, a los luchadores sociales por la fraternidad y a los mártires de la fe. En ellos se manifiesta el Espíritu de Dios.

De las personas a mi lado, ¿quién es un testigo de Cristo? ¿Cómo me uno a su testimonio?