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Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Jueves 26 de marzo de 2026

TEXTOS

Libro del Génesis 17,1-9
Cuando Abrán tenía 99 años, el Señor se le apareció y le dijo: "Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable. Yo haré mi alianza contigo y te daré una descendencia muy numerosa". Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo: "Mira, éste es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios." Dios añadió a Abrahán: "Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones."

Salmo 104
"El Señor se acuerda de su alianza eternamente."

Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R.

Evangelio según San Juan 8,51-59
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre." Los judíos le dijeron: "Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: 'Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre'? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?" Jesús contestó: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: 'Es nuestro Dios', aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: 'No lo conozco' sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría." Los judíos le dijeron: "No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo." Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.


COMENTARIO

La Palabra de Jesús, es palabra de vida. Esa es la lógica teológica que presenta el Evangelio de Juan. Y es esa Palabra la que produce vida en abundancia e impide acceder a la muerte. Los judíos no pudieron entender esa revelación. Quien permita que Jesús sea el Señor de su vida y que su Palabra entre en su existencia, entonces conoce lo que significa vivir libre del pecado y de la muerte.

Jesús acusa a los judíos con sus propias tradiciones. Y no sólo con sus tradiciones, sino que lo hace también trayendo a la memoria el recuerdo de Abrahán, el Padre del pueblo judío. Jesús les ratifica que aunque Abrahán es la figura más preminente de la historia y tradición judía, él, en cambio, es el "Yo-Soy". Queda claro que quien no acepta a Jesús como el "Yo-Soy" busca por todos los medios aniquilarlo, quitarlo de la vista, borrarlo de la existencia.

La invitación es para que en esta cuaresma reconozcamos y aceptemos a Jesús como el Señor.