Home Contáctenos Instagram Facebook








Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Martes 27 de enero de 2026

TEXTOS

Libro II de Samuel 6,11a.12-15.17-19
El Arca del Señor se habí quedado tres meses en la casa de Obededóm de Get. Cuando informaron a David: "El Señor ha bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de Dios", David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededóm a la Ciudad de David, con gran alegría. Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey y un ternero cebado. David, que sólo llevaba ceñido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor. Así, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas. Luego introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor. Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos. Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

Salmo 23
"¿Quién es ese Rey de la Gloria? Es el Señor en persona."

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.
¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates. R.
¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.
¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. R.

Evangelio según San Marcos 3,31-35
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera". El les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?". Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre".


COMENTARIO

Quizá alguna vez hemos tenido la experiencia de sentirnos protegidos por nuestros parientes, especialmente por nuestras madres. Generalmente, cuando uno está pasando por alguna dificultad, los familiares tienden a defenderlo y rodearlo. Es un impulso natural que procede del afecto. Jesús, María y sus parientes no escapan a esa realidad humana. Jesús ha sido señalado por sus adversarios de estar endemoniado o enloquecido. Ellos no pueden soportar la fuerza de su palabra y la efectividad de sus acciones. Se estaba convirtiendo en un problema para su rango social. Por eso la familia va a buscarlo. Ellos están fuera. Por eso llama la atención la respuesta de Jesús mirando a los de dentro: mi madre, mis hermanos y mis hermanas son los que hacen la voluntad de Dios. Es la novedad del Reino que implica una nueva solidaridad, no de sangre sino de compromiso con el sueño de Dios: una humanidad liberada y dignificada.

Nosotros también estamos convocados a participar en ese proyecto de humanidad nueva, miembros de una gran familia: la del Reino.