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Lunes 12 de enero de 2026 - 1ª del Tiempo Ordinario
TEXTOS
Libro I de Samuel 1,1-8
Había un hombre de Ramataim, un sufita de la montaña de Efraím, que se llamaba Elcaná, hijo de Ierojám, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. El tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno. Este hombre subía cada año desde su ciudad, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor en Silo. Allí eran sacerdotes del Señor, Jofni y Pinjás, los dos hijos de Elí. El día en que Elcaná ofrecía su sacrificio, daba a su esposa Peniná, y a todos sus hijos e hijas, porciones de la víctima. Pero a Ana le daba una porción especial, porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. Su rival la afligía constantemente para humillarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así sucedía año tras año cada vez que ella subía a la Casa del Señor, la otra la afligía de la misma manera. Entonces Ana se ponía a llorar y no quería comer. Pero Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué lloras y no quieres comer? ¿Por qué estás triste? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?".
Salmo 115
"Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza."
¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor en presencia de todo su pueblo. R.
¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, R.
e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya! R.
Evangelio según San Marcos 1,14-20
Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: "El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia". Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres". Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su ba rca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.
COMENTARIO
Marcos llama la atención al colocar el comienzo del ministerio de Jesús después de la prisión del Bautista. Parece indicar que la misión de Jesús es la realización del anuncio hecho por Juan.
La actitud profética de Juan le ha costado el repudio de los dirigentes políticos y religiosos de Jerusalén y Palestina. Su palabra abierta y sincera y sus gestos simbólicos se han convertido en confrontación y denuncia de la opulencia, corrupción y dominación de Herodes y su familia, y, en general, de todos los gobernantes de entonces.
Jesús comienza invitando a la conversión, al cambio rotundo del estilo de vida alejado del proyecto de Dios, e invitando a acoger el Reino como buena noticia que enciende la esperanza del pueblo. Inmediatamente llama a los que serán sus colaboradores en la gran misión del anuncio del Reino. Ellos son: Andrés, Santiago y Juan, que junto con Jesús, se constituyen en la semilla del gran proyecto de Dios.
Hoy Jesús nos invita a continuar en nuestras actuales circunstancias la tarea comenzada por Él.
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