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Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Jueves 8 de enero de 2026

TEXTOS

Carta I de San Juan 4,7-10
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Salmo 71
"Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor."

Oh Dios, comunica al rey tu juicio, y tu justicia a ese hijo de rey, para que juzgue a tu pueblo con justicia y a tus pobres en los juicios que reclaman. R.
Que montes y colinas traigan al pueblo la paz y la justicia. Juzgará con justicia al bajo pueblo, salvará a los hijos de los pobres, pues al opresor aplastará. R.
Florecerá en sus días la justicia, y una gran paz hasta el fin de las lunas. Pues domina del uno al otro Mar, del Río hasta el confín de las tierras. R.

Evangelio según San Marcos 6,34-44
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos". Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados". El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.


COMENTARIO

Nuestro mundo está padeciendo una crisis profunda de amor. Esta crisis, entre otras cosas, está anclada a una crisis profunda de fe. Quien no ama no puede decir que cree. Estamos llamados a revisar nuestras prácticas de amor, para tener claridad a qué Dios es al que estamos siguiendo.

Cristo es la expresión más concreta y real del amor. En Él, el Padre Dios amó al mundo hasta el extremo. La multiplicación de los panes que la Palabra nos presenta hoy es expresión del amor sin medida que Jesús tiene por la humanidad, en especial por la humanidad que padece, en carne propia, la violencia, la miseria y la exclusión. Este sencillo texto manifiesta en cortas líneas que Dios, a través de Jesús, se compadece, por puro amor, de los hombres y mujeres sin mirar la condición moral de los mismos.

Hemos de lograr la síntesis perfecta de toda persona que cree: fe y amor. Esta es la clave. Vivir este binomio hoy, es la tarea urgente que se le exige a todo bautizado que asuma la causa de Jesús hasta las últimas consecuencias. Como tarea nos queda unir intensamente la fe y el amor. ¡Que no se nos quede en meras intenciones!