Home Contáctenos Instagram Facebook








Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Martes 30 de diciembre de 2025 - 6º de la octava de Navidad

TEXTOS

Carta I de San Juan 2,12-17
Hijos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús. Padres, les escribo porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque ustedes han vencido al Maligno. Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno. No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo -los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la ostentación de la riqueza.- Todo esto no viene del Padre, sino del mundo. Pero el mundo pasa, y con él, sus deseos. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Salmo 95
"Alégrese el cielo y goce la tierra."

Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del nombre del Señor. R.
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda, adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él! R.
Digan entre las naciones: "¡El Señor reina! el mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud". R.

Evangelio según San Lucas 2,36-40
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.


COMENTARIO

En el texto de san Juan descubrimos uno de los añejos criterios éticos del pueblo de Dios para vivir bien: el amor a lo duradero. Ese criterio viene formulado en términos negativos como que el mundo es transitorio. Lo que el Anciano afirma, en realidad, es lo pasajero que es la vida humana. Por longeva que sea la persona, los días se van rápido. Esta verdad se les podría esconder a los todavía jóvenes, pero no a los padres ni a los mayores. Hay que enfocarse en lo que vale, en lo que permanece.

El motivo que funda el singular comportamiento cristiano es el conocimiento de Dios; conocer a Dios no es asunto de libros teológicos, sino de obrar en consecuencia con lo que el Hijo, Cristo, ha dado a conocer de Dios Padre. Conocer a Dios es tener la experiencia de su amor en Cristo. De esta conciencia nace lo consecuente; una cristo-praxis que consiste en la fidelidad a los mandamientos de Dios.

¿Cómo hemos ahondado en el conocimiento de Dios en Cristo?